Metaperiodismo y trazabilidad

Type Face_The old way. (Bill Owen)

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Voy a contaros por qué creo que si los medios de comunicación convencionales se tomaran la molestia de convertir el metaperiodismo en algo tan habitual como la información del tiempo, mejorarían muchas cosas. Entre ellas ganarían en credibilidad, crearían conocimiento (know-how) y recuperarían la influencia y la confianza que ahora no tienen. Aprovecharé también para introducir el concepto de “trazabilidad” aplicado a la noticia, que trataré a fondo más adelante.

Ayer leí que había cierta controversia acerca de esta noticia de Europa Press, utilizada -sin citar a la agencia- por el New York Times aquí. Aparte del hecho de que ver el dato en ese diario llenó de lógico orgullo a los compañeros de la agencia (salir del país, aunque sea simbólicamente, es signo de prestigio), se produjo este debate en Twitter, acerca de las fuentes y métodos que había utilizado la agencia para llegar a la conclusión de que había 300 políticos imputados por corrupción. Casi lo que más me interesa del debate es el contexto en el que se da: el de el periodismo como profesión que ha perdido su razón de ser, que ha dejado de servir para generar ingresos y por tanto se ha convertido en una especie de “hobby”, porque no da para vivir aunque el producto que supuestamente debía dar sí tiene demanda, cada vez mayor, y más exigente.

[Si ya sabes porqué el periodismo está como está, sáltate el siguiente párrafo]

Cómo se ha llegado a la actual situación tiene mucho que ver con el periodismo como negocio entendido sólo desde la perspectiva de generar ingresos. Sin pensar que éstos no podían seguir creciendo mientras la calidad del producto periodístico en sí bajaba, sacrificada a los anunciantes, los lobbys y los políticos que deciden dónde va la publicidad institucional. Los ERE y otras formas de disfrazar el fracaso de las empresas periodísticas en la gestión de su producto han tenido como resultado, además, que las viejas generaciones de periodistas no conviven con las nuevas y se pierden usos y costumbres muy necesarios. Periodistas y medios mareamos la perdiz sobre si es o no Internet la culpable mientras la gente encuentra otros canales para informarse (no medios) que encima son gratuitos.

Entiendo como metaperiodismo no sólo la reflexión sobre el periodismo sino, sobre todo, hacer periodismo sobre el periodismo. Es decir: en el supuesto que nos ocupa, hacer un reportaje, una información, sobre cómo los compañeros de Europa Press hicieron su teletipo sobre los 300 casos de políticos imputados por corrupción. Si el método seguido fue, como cuenta @MJArtuch, sumar a pedal los imputados en procesos abiertos en aquellas instancias judiciales seguidas por la agencia, el trabajo debió de ser ingente y, seguramente, incompleto. No sólo tenían que recopilar de cada uno de los juzgados (calculo que deben de ser como 2.400 o así, sin contar órganos colegiados, sólo juzgados unipersonales, y no sé si Europa Press los “sigue” a todos) el dato de imputados sino comprobar que esos imputados fueran políticos o lo hubieran sido, que el tipo o la tipa siguiera estando en condición de imputado, que la imputación fuera por corrupción -no por atentar contra la seguridad del tráfico, por ejemplo, o por violencia machista- y no imagino cuántas gestiones más.

Imaginad ahora que Europa Press tuviera una especie de “blog” de metaperiodismo. El autor, el encargado de la cosa, entraría en la reunión matutina de previsiones, la “reunión de papela” o como la llaméis allá donde trabajéis. Allí escucharía los temas que se van a tratar de publicar a lo largo del día, las fuentes que se van a usar, y su olfato periodístico le diría que de esas historias, a dos o tres se les puede sacar un rendimiento extra en el análisis metaperiodístico. Ahí empieza su trabajo: hacer el seguimiento del proceso de elaboración de la noticia de forma que al final obtenga su trazabilidad. Hagamos un paralelismo con la trazabilidad de los alimentos, muy relacionada con el control de calidad. La trazabilidad de la noticia permitiría, a través de todas las etapas de su producción, transformación y distribución, seguir su rastro, siendo así una herramienta de gestión del riesgo que facilitara, por un lado, la detección y retirada de las noticias, imágenes o cualquier otro producto periodístico defectuoso o en mal estado, y por otro, garantizara que a los ciudadanos se les ofrece información exacta, contrastada, veraz, relevante y completa.

Diréis que esto ya se hace en las secciones como el Defensor del Lector de El País pero no se hace en todos los medios de comunicación y siempre es a posteriori: después de un desastre, de una imagen falsa, de una noticia sin contrastar, de un vídeo trucado dado por bueno, de un bulo mal remojado y peor cocido.

Termino, que me estoy alargando. Si en vez de esperar al desastre para reflexionar sobre la trazabilidad de una noticia lo hiciéramos “de oficio”, los medios (pero también cualquier otro informante que pretenda ser mínimamente reguroso) obtendría los siguientes beneficios:

Generaríamos conocimiento: nuevas y viejas prácticas, perfeccionadas con nuevos recursos y situaciones distintas que obligan a repensar nuestras rutinas. Internet y la tecnología nos lo han puesto muy fácil para contrastar, pero también a los ciudadanos, lo que nos obliga a trabajar más, y a desarrollar nuevas habilidades, para no darles cualquier cosa para desayunar.

– La publicación de un “know-how” de cada medio le otorgaría influencia: los que queremos saber de dónde salen los datos, no sólo tendríamos que conformarnos con el “fuentes judiciales” o la declaración del fulanito de turno sino que podríamos ir más allá. El medio que ofrezca más solvencia será más citado por otros. Eso son enlaces, clics. Dinero.

Respeto: Todo el público sabría cuántas gestiones hay detrás de una buena información. Gran parte de la sociedad ve a los periodistas como ese colectivo de vagos y maleantes que cobramos una pasta por tomar cañas en un bar con la excusa de escribir, cuando en el fondo es lo que nos gusta y miles de personas lo hacen gratis.

Credibilidad: Un medio que muestre su método de trabajo, y que lo muestre con transparencia, es más creíble que otro que se escuda en “fuentes solventes”. Proteger a la fuente es una cosa, demostrar que has contrastado cuanto esa fuente te ha dicho y cómo lo has hecho da credibilidad a tu medio, a tu trabajo y a tu noticia.

Mejores prácticas periodísticas, al verse expuestas al público como ropa tendida: tiene que estar bien limpia. Eso supone que el autor de ese blog de metaperiodismo debe trabajar con total independencia. Alabar diariamente la propia portada convierte el blog en algo absolutamente irrelevante y un nuevo motivo de desconfianza por parte del público y de la profesión.

Reputación: no sólo se debe publicar metaperiodismo cuando metemos la pata, porque entonces parece que SÓLO metemos la pata y el director siempre sale para defenderse. Es uno de los peores errores que, en mi opinión, tienen secciones tan bienintencionadas como el Defensor del Lector. Pero ya sabéis de qué está empedrado el infierno.

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4 pensamientos en “Metaperiodismo y trazabilidad

  1. Damián F. dice:

    Totalmente de acuerdo, Teresa. La invasión de gestores a los mandos de periódicos ha roto con las ideas que convirtieron a los medios de comunicación en lo que son. El periodismo se muere y gran parte de culpa (que no la única) la tiene esa generación de gestores que no entendía el negocio. Cuando las noticias se venden al peso y no se comprende la orfebrería que hay detrás de cada información, uno acaba creyendo que un periodista es igual que otro, una noticia igual que otra, o un reportaje igual que otro. La calidad informativa, por tanto, debe ser lo primero para sacar a los diarios de la apatía económica.

    Y, como ejemplo, un botón: National Geographic ha conseguido convertirse en el medio de comunicación escrito que más dinero invierte para la gestación de sus reportajes. Desde reporteros con nóminas estratosféricas hasta la adquisición de los mejores equipos fotográficos, medios para conseguir la noticia… Y ahí están, manteniendo el tipo, ganando dinero y demostrando al resto del mundo cómo se han de realizar las cosas.

    • Teresa Amor dice:

      ¿Ves? Una de las cosas que hace National Geographic es, precisamente, contar cómo se hicieron algunos de sus reportajes. En casa somos suscriptores de la revista desde hace yo diría que casi diez años. Y a pesar de los recortes que hemos tenido que hacer en otras cosas, ahí seguimos, fieles.
      Gracias por comentar y participar, Damián, un abrazo!

  2. Teresa Amor dice:

    Aquí tenéis un resumen de los comentarios que suscitó el post en twitter: http://storify.com/tereamor/comentarios-a-metaperiodismo-y-trazabilidad Por si la conversación aporta algo más.

  3. sotosauco dice:

    Hola Teresa

    hoy se me vino a la cabeza la idea “trazabilidad de una noticia”, busqué en google, di contigo.
    Quizá hubiera un recurso informático, una especie de marca o señal, que permitiera seguir esa trazabilidad, conocer si el origen es espurio o genuino, las veces que se ha replicado, los medios que la han publicado. Para otros asuntos G lo pone muy fácil.
    Ya veo que hace tiempo de esa reflexión, pero imagino que te gustará saber que tu pensamiento “resuena”, que una buena idea original queda y sirve
    Buen día.

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