Archivos Mensuales: mayo 2013

Sé bueno con tus becarios porque ellos serán tu reputación

Ha ocurrido algo fascinante: con la crisis (o “con la que está cayendo”, ese eufemismo), se está destruyendo empleo neto, y por tanto ha aumentado el número de trabajadores disponibles que desean cada uno de los puestos existentes. Aquí sí ha funcionado la ley de la oferta y la demanda de tal manera que el valor del puesto de trabajo ha subido y, consiguientemente, el valor de los trabajadores, ha bajado: éstos se muestran -nos mostramos- dispuestos a trabajar por menos dinero, con menos derechos, y más horas, de forma que lo que ha sucedido es que la “mano invisible” ha funcionado como eficaz instrumento al servicio de la flexibilización de nuestro “rígido” mercado laboral.

Las empresas, todas, no han tardado en darse cuenta del asunto y aprietan tuercas por todas partes, pero claro, eso no sale gratis y como dice el viejo dicho castellano, lo barato sale caro y el dinero del mezquino hace dos veces el camino. He detectado varias cosas relacionadas con la reputación que muchas empresas deberían valorar antes de tomar a la ligera decisiones sobre personal. Hablo de la reputación. De la calidad no hablo hoy pero el bajón se nota, aunque en estos tiempos el precio de las cosas es casi el único valor que miramos en lo que compramos y contratamos, porque somos todos más pobres.

Una de esas cosas relacionadas con la reputación son los becarios: si contratas becarios, les pagas mal, los tratas peor y abusas de ellos, piensa que son jóvenes, hiperconectados, con mucho tiempo libre para pasar con sus muchos amigos. Y sobre todo, con un enorme futuro por delante en el que establecerán nuevas amistades, nuevas conexiones y tendrán nuevos empleos. En todos esos ámbitos, hablarán mal de la empresa o empresas que los explotaron. Y no sólo contarán lo que hiciste con ellos, sino todas tus miserias. Así que piensa si tus becarios son felices, si se sienten respetados y creen que están aprendiendo en lugar de ser tratados como mano de obra esclava, porque igual se convierten en prescriptores de tu marca. O hunden tu reputación.

Otra práctica relacionada con este tema son las ofertas de trabajo. Si tu empresa publica ofertas de trabajo en la que propone pagar a 5 euros la hora a un profesional con experiencia, proactivo y con habilidades comunicativas, piensa que cualquier día se te organiza un escrache en la puerta. O en Twitter. Puede ser que las muchas visitas que tu cochambrosa oferta ha tenido en Infojobs no se deban al interés que hay en la red por tus ofertas de trabajo, sino porque te están poniendo a caldo en alguna red social. Si tu oferta es anónima, si no se ve el nombre de la empresa que ofrece ese puesto de trabajo tan fatalmente pagado, piensa que quizá alguien acabe averiguándolo (no suele ser difícil) y entonces tendrás una verdadera crisis de reputación. Si tienes vergüenza, igual tienes hasta una crisis de bochorno: lo sabrás porque súbitamente te arderán las orejas.

Ah, y otra cosa: cuando tus responsables de Recursos Humanos vayan a insertar una oferta de empleo en LinkedIn, en Infojobs o en algún sitio similar, que cuiden varias cosas:

– la ortografía: he visto cosas que no creeríais.

– la redacción: gente que no sabe poner sujeto, verbo y predicado, en este orden, que no se meta a escribir frases subordinadas, que se lía.

– la descripción del puesto: si quieres un responsable de Comunicación Externa y Gestión Económica, piensa que, o lo uno, o lo otro. Ningún buen profesional económico financiero es experto en Comunicación Externa; si lo es, que me lo presenten; y si lo cree, que me diga qué se mete y dónde lo compra, que es bueno.

 

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Dubai Timelapse on Vimeo

Fascinante vídeo. La técnica es espectacular, y su perfección formal me traslada, además de lo evidente, una sensación de irrealidad que tiene mucho que ver con el fondo de las cosas en Dubai.

ArquitecturaS

Dubai Timelapse on Vimeo on Vimeo

vía Dubai Timelapse on Vimeo.

Dubái: el vídeo más espectacular de la ciudad que asombra al mundo

La ciudad de los récords, retratada con todas sus luces desde las alturas y también a ras de suelo.

La ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos compite consigo misma por ser la ciudad de los récords: el edificio más alto del mundo, el Burj Khalifa, con 828 metros; el hotel más alto del mundo, el JW Marriot Marquis Dubai (que ha abierto sus puertas el pasado mes de febrero), con 355 metros, e incluso el restaurante más alto, «At.Mosphere» con 442 metros. Y por qué no añadir, otro edificio, no por su altura, sino por su lujo: el hotel 7 estrellas, Burj Al Arab (que tiene un iPad de oro como conserje virtual y como obsequio para los…

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Los desahuciados del periodismo

Reblogueo este post no sólo por el post sino, especialmente, por los comentarios. Son parte importante del diagnóstico.

davidjimenezblog

El periodismo se parece cada vez más al borracho de la barra del bar, añorando un pasado que no volverá y pidiendo una ronda más para olvidar su presente. Las reuniones con los colegas se han convertido en funerales donde se homenajea a los últimos caídos en las redacciones –10.000 en los últimos cuatro años– y se recuerdan con nostalgia tiempos mejores. Tampoco ayuda la sensación de que, al igual que ha ocurrido con la banca o la casta política, muchos de los que agravaron la crisis de sus empresas siguen en sus puestos, mientras firman los despidos de quienes se limitaron a aplicar su falta de visión.

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Open de Tenis de Madrid. A cara de perro.

Me gusta el tenis, como me gustan otros deportes. Soy deportista y me gusta ver deporte además de practicarlo. Yo era muy fan de ir al Open/Master de Tenis de Madrid, pero dejé de ir por varias razones que, juntas, formaron una bola de indignación imposible de tragar.

La Caja Mágica se construyó en San Fermín, uno de los barrios más pobres y estigmatizados de Madrid, situado en el distrito de Usera. Entre los muchos y engolados discursos que se dieron en torno a la magna construcción de Dominique Perrault, el de disfrazar la millonaria inversión de “operación para el reequilibrio territorial” fue de los más repetidos. Colocar allí aquello suponía dignificar un espacio que hasta ese momento había sido un vertedero. Se suponía que la actividad cotidiana de la escuela de tenis y la extraordinaria de los torneos y conciertos iban a suponer una revitalización del barrio.

Pero llegamos a nuestro primer master de tenis y lo primero que vemos es que con tu entrada no puedes salir del recinto y volver a entrar. Eso nos obligaba a consumir dentro del recinto durante todo el día agua y víveres en lugar de salir a los bares de la zona, por lo que al año siguiente decidimos ir con bocadillos. Pero al año siguiente prohibieron también entrar con bocadillos y agua. Te registraban las mochilas a la entrada y tiraban a la basura todo lo que fuera comestible. Teníais que haber visto las maniobras para camuflar los sandwiches en la ropa, especialmente en la de los niños, porque los vigilantes de seguridad no los cacheaban -tampoco tenían autorización para cachear a un menor si el padre o la madre no lo permitía- y pasaban dentro mientras nos registraban a los mayores. Aquello a los críos les divertía, la verdad.

También conseguimos burlar la vigilancia lanzando mochilas enteras llenas de comida hacia arriba, en vertical, desde el parque del Manzanares hacia la pasarela de acceso, una vez pasados los controles de seguridad. ¿Por qué tanto empeño? ¿Era seguridad lo que se garantizaba impidiendo el acceso con unos sandwiches? No. Era el negocio de los puestos de comida basura a precios de aeropuerto. Habías pagado más de 20 o 25 euros por entrada y a eso había que añadir 4 euros más por un perrito caliente de infame calidad y dos euros o tres por una botella de algo para beber. No podías comprar refrescos de una marca porque el grupo rival había pagado un dineral en patrocinios por la exclusividad del suministro.

Aquí mi amiga Marisa y yo exhibiendo el tupper como un trofeo, un triunfo sobre la seguridad de la Caja Mágica.

Aquí mi amiga Marisa y yo en 2010, exhibiendo el tupper como un trofeo, un triunfo sobre la seguridad de la Caja Mágica.

¿Quién gestionaba (y gestiona) este desastre? La empresa municipal Madrid Espacios y Congresos. Que por cierto ofrecía a sus “vips” un pantagruélico cátering gratuito que conocimos por la narración del mismo que hacían algunos amigos invitados al banquete.

Es decir, que el Ayuntamiento que había gastado millones de dinero público en la construcción de una instalación para los JJOO pero justificada en la necesidad de revitalizar un barrio deprimido, convertía el recinto en una burbuja aislada del entorno al que pretendía revitalizar dejando a los comerciantes y bares de la zona con tres palmos de narices, igual de solos y estigmatizados que estaban antes de la inauguración de la dichosa caja. Mientras, comiendo a cara de perro, los vips que ni siquiera habían accedido a la Caja Mágica por el barrio de San Fermín -no vieron sus calles, sus casas, sus vecinos- se hinchaban de comer gratis habiendo entrado ya gratis a los partidos que podían ver en localidades preferentísimas pagadas por los muchos aficionados que sí abonábamos entrada, y que teníamos que pasar la comida escondida como si fuese la más peligrosa y prohibida de las sustancias.

A eso le sumamos que las instalaciones estuvieron vetadas a los vecinos durante años; que las pistas de pádel desaparecieron para dejar espacio a HRT que se ha pirado dejando un pufo de 800.000 euros; que tardaron una barbaridad en reponer las pistas de pádel dejando sólo la mitad de las que había antes; que la escuela de tenis apenas existe; que se cierra toda actividad un mes antes del open; que ya no hay piscina ni sauna ni baño turco ni yakuzzi de acceso público como había antes de que la escudería de F1 hiciera su famoso “sinpa“; que todo esto ha sido un timo de proporciones fabulosas al que sólo le ha faltado el trabajo esclavo como en época de las pirámides… Y ahí tenéis mi bola de indignación. Imposible de tragar.

La pobreza en San Fermín es lo normal. No hay ricos en San Fermín. Pero eres más pobre cuando vives delante de un escaparate de lujo como la Caja Mágica.

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