Archivos Mensuales: agosto 2013

El hombre que no pasará a la historia

Se cumplen ahora 50 años del famoso “I have a dream” de Martin Luther King. La historia de esa frase está bastante bien contada aquí y no voy a abundar en ella. En ese discurso, hay algo crucial que nadie ve, pero que llamó la atención de Javier Chivite, quien me dio la idea para este post. Vean al tipo que coloca los micrófonos, son sólo unos segundos (min. 0:58):

video_1

Se trata de un miembro del servicio de orden del Lincoln Memorial, enclave perteneciente a la red de parques nacionales de EEUU.

Este hombre, cuyo nombre e inquietudes desconocemos, coloca los micrófonos de manera que el sonido del discurso de MLK llegue nítido a nuestros oídos. Pero ese guardia no se queda conforme. Motu proprio o por indicación de otra persona, vuelve a actuar: pasados unos minutos, su mano (blanca, zurda y sin embargo con cierta elegante rigidez de saludo marcial) se atraviesa con enorme osadía entre la persona de MLK y los millones de ojos y decenas de cámaras que lo observaban para volver a bajar los micros, que seguían afeando la imagen del líder negro (min. 8:38):

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El resultado es este:

No sé quién le dijo que hiciera lo que hizo. No sé si fue él mismo quien decidió que estaba allí para algo más que para garantizar el orden. Pero para aquellos que aún no saben qué hacemos los profesionales de la comunicación institucional y el protocolo, este guardia explica bastante bien cuál es nuestro trabajo: no estar, no ser vistos, no pasar a la historia, pero que nuestra atención permita que la historia -en la era de la imagen- se escriba completa y sin estorbos. Muchos pensarán que a diario los profesionales no hacemos “historia”, porque solemos organizar actos públicos relativamente anodinos para oradores que ni mucho menos están a la altura de MLK. Pero es cierto que nunca sabes cuándo puedes estar haciendo historia. De hecho, el Washington Post acaba de pedir disculpas porque hace 50 años no supieron ver en el “I have a dream” una frase histórica y se la comieron con patatas.

Por si acaso, siempre tienes que ocuparte de que todo (no sólo el sonido y la imagen: todo) sea perfecto sin que nadie note que tú estabas allí para bajar los micrófonos, para ver que el tiro de cámara era correcto, para que nada estorbe o distraiga de lo esencial. Y tú, profesional de la cosa, debes ser invisible, como ese guardia que ha estado 50 años siendo invisible y al que hoy reivindico.

Por cierto que el guardia aparece en innumerables fotos junto a MLK, no se movió de su lado durante el discurso.

I have a dream

Desconozco quién es o si vive aún, como este otro agente, que hoy rememora para el Washington Post su presencia en el legendario evento.

A nuestro anónimo héroe podéis encontrarlo también en esta imagen de AFP que hemos visto en la colección que ha publicado el diario The Oregonian en su web.

No quiero terminar sin recomendar la información de Bárbara Yuste en Cuarto Poder sobre el proyecto para recuperar y reconocer la enorme repercusión de MLK y su discurso en lo que sería el futuro de la población afroamericana.

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Muerte de un becario (y del dato de las 72 horas sin dormir)

Quizá deba advertir que este post es una autopsia. La autopsia a la noticia de la muerte un becario de Bank of America tras pasar 72 horas seguidas trabajando. Así publican la noticia medios españoles como El País, El Mundo o La Vanguardia, por poner sólo tres ejemplos.

noticia_becario_fallecido

La noticia original la daba The Independent con un titular distinto, algo más prudente, y obsérvese el detalle de las comillas:

Titular de la noticia original.

Titular de la noticia original.

Puedo imaginar a la redactora, a punto de caer en la tentación de titular por las 72 horas, dato que sí aparecía en el primer párrafo de su información:

Primer párrafo de la noticia original.

Primer párrafo de la noticia original.

Curioso que no titulara por ahí. ¿Verdad? Y curioso también que entrecomillara en el titular el comentario anónimo, lo que siempre es una medida profiláctica que refleja cierta desconfianza: el periodista no ha podido comprobar fehacientemente el dato, así que lo pone entre comillas (lo coge como con asco) y luego atribuye esas palabras a una fuente.

El caso es que la noticia corrió como la pólvora pero hubo lectores, @Franesco entre ellos, a quienes les resultaba inverosímil que el becario hubiera estado trabajando efectivamente 72 horas seguidas.

Tuit de @Franesco que pone en duda la veracidad de la noticia

Tuit de @Franesco que pone en duda la veracidad de la noticia

Mientras tanto, ningún medio español que yo haya leído -he leído la noticia en muchos- entrecomillaba el detalle de las 72 horas, dándolo así por verdadero. Comprobé además que una agencia especializada como Bloomberg informaba del suceso en un escueto despacho que, por un lado, no daba el dato de las 72 horas ni entraba en las maratonianas jornadas del sector, y por otro, publicaba el mail de los redactores y editores del texto, a fin de resolver con ellos cualquier duda, una práctica que debo confesar me entusiasma.

Detalle de la noticia de Bloomberg sobre la muerte de Moritz.

Detalle de la noticia de Bloomberg sobre la muerte de Moritz.

Si uno lee a fondo la noticia de The Independent, ve por qué su redactora, Felicity Morse, no tituló por las 72 horas: ese dato procedía de un comentario anónimo en el portal wallstreetoasis.com (WSO), que es como un Menéame o Digg del mundo financiero. A las pocas horas de publicarse la información en The Independent, WSO había borrado la noticia y todos los comentarios, de modo que no era ya posible acceder a los mismos para hacer comprobaciones:

Captura de la web WallStreetOasis

Captura de la web WallStreetOasis

Es cierto que si el chaval trabajó tres días hasta las 6 de la mañana y entraba, supongamos, a las 7, quizá trabajara tres días seguidos sin echar ni una cabezadita, pero era un dato imposible de contrastar y sólo procedía de un comentario anónimo publicado en la web WSO, como reconoce The Independent:

Comentario anónimo recogido por The Independent.

Comentarios recogidos por The Independent.

Pero hay algo que me lleva a pensar que esto que yo cuento aquí fue visto también por alguien en The Independent: la noticia original ha desaparecido y el enlace original (http://www.independent.co.uk/news/uk/home-news/bank-of-america-intern-21-dies-after-working-until-6am-three-days-in-a-row-at-london-offices-8775917.html) lleva ahora a una noticia distinta, en la que no aparece el detalle de las 72 horas, elaborada por otro redactor, y donde se hace hincapié en las extenuantes jornadas de la City, en general. [Cabe preguntarse si el poderosísimo poder financiero no habrá exigido al diario eliminar cualquier relación entre las jornadas brutales y la muerte del becario. Yo lo veo improbable].

Pero en España nos quedamos con el titular facilón y sensacionalista, que gana la partida en detrimento de las dudas razonables. ¿Era un titular demasiado jugoso para renunciar a él, aunque no fuese cierto? ¿O quizá una vez que alguien titula por ahí el primero, los demás medios tienen que seguir su estela para que la noticia aparezca mejor posicionada en los buscadores? Si es lo segundo, me pregunto por qué los periodistas estamos escribiendo para las máquinas (SEO) y nos extrañamos de perder lectores “humanos”.

Como este post me ha quedado un poco denso, aquí os dejo un vídeo de aquellas lejanas y divertidas lecciones del Curso de Ética Periodística de Juanjo de La Iglesia en Caiga Quien Caiga, que eran mucho más divertidas que las mías.

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