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Muerte de un becario (y del dato de las 72 horas sin dormir)

Quizá deba advertir que este post es una autopsia. La autopsia a la noticia de la muerte un becario de Bank of America tras pasar 72 horas seguidas trabajando. Así publican la noticia medios españoles como El País, El Mundo o La Vanguardia, por poner sólo tres ejemplos.

noticia_becario_fallecido

La noticia original la daba The Independent con un titular distinto, algo más prudente, y obsérvese el detalle de las comillas:

Titular de la noticia original.

Titular de la noticia original.

Puedo imaginar a la redactora, a punto de caer en la tentación de titular por las 72 horas, dato que sí aparecía en el primer párrafo de su información:

Primer párrafo de la noticia original.

Primer párrafo de la noticia original.

Curioso que no titulara por ahí. ¿Verdad? Y curioso también que entrecomillara en el titular el comentario anónimo, lo que siempre es una medida profiláctica que refleja cierta desconfianza: el periodista no ha podido comprobar fehacientemente el dato, así que lo pone entre comillas (lo coge como con asco) y luego atribuye esas palabras a una fuente.

El caso es que la noticia corrió como la pólvora pero hubo lectores, @Franesco entre ellos, a quienes les resultaba inverosímil que el becario hubiera estado trabajando efectivamente 72 horas seguidas.

Tuit de @Franesco que pone en duda la veracidad de la noticia

Tuit de @Franesco que pone en duda la veracidad de la noticia

Mientras tanto, ningún medio español que yo haya leído -he leído la noticia en muchos- entrecomillaba el detalle de las 72 horas, dándolo así por verdadero. Comprobé además que una agencia especializada como Bloomberg informaba del suceso en un escueto despacho que, por un lado, no daba el dato de las 72 horas ni entraba en las maratonianas jornadas del sector, y por otro, publicaba el mail de los redactores y editores del texto, a fin de resolver con ellos cualquier duda, una práctica que debo confesar me entusiasma.

Detalle de la noticia de Bloomberg sobre la muerte de Moritz.

Detalle de la noticia de Bloomberg sobre la muerte de Moritz.

Si uno lee a fondo la noticia de The Independent, ve por qué su redactora, Felicity Morse, no tituló por las 72 horas: ese dato procedía de un comentario anónimo en el portal wallstreetoasis.com (WSO), que es como un Menéame o Digg del mundo financiero. A las pocas horas de publicarse la información en The Independent, WSO había borrado la noticia y todos los comentarios, de modo que no era ya posible acceder a los mismos para hacer comprobaciones:

Captura de la web WallStreetOasis

Captura de la web WallStreetOasis

Es cierto que si el chaval trabajó tres días hasta las 6 de la mañana y entraba, supongamos, a las 7, quizá trabajara tres días seguidos sin echar ni una cabezadita, pero era un dato imposible de contrastar y sólo procedía de un comentario anónimo publicado en la web WSO, como reconoce The Independent:

Comentario anónimo recogido por The Independent.

Comentarios recogidos por The Independent.

Pero hay algo que me lleva a pensar que esto que yo cuento aquí fue visto también por alguien en The Independent: la noticia original ha desaparecido y el enlace original (http://www.independent.co.uk/news/uk/home-news/bank-of-america-intern-21-dies-after-working-until-6am-three-days-in-a-row-at-london-offices-8775917.html) lleva ahora a una noticia distinta, en la que no aparece el detalle de las 72 horas, elaborada por otro redactor, y donde se hace hincapié en las extenuantes jornadas de la City, en general. [Cabe preguntarse si el poderosísimo poder financiero no habrá exigido al diario eliminar cualquier relación entre las jornadas brutales y la muerte del becario. Yo lo veo improbable].

Pero en España nos quedamos con el titular facilón y sensacionalista, que gana la partida en detrimento de las dudas razonables. ¿Era un titular demasiado jugoso para renunciar a él, aunque no fuese cierto? ¿O quizá una vez que alguien titula por ahí el primero, los demás medios tienen que seguir su estela para que la noticia aparezca mejor posicionada en los buscadores? Si es lo segundo, me pregunto por qué los periodistas estamos escribiendo para las máquinas (SEO) y nos extrañamos de perder lectores «humanos».

Como este post me ha quedado un poco denso, aquí os dejo un vídeo de aquellas lejanas y divertidas lecciones del Curso de Ética Periodística de Juanjo de La Iglesia en Caiga Quien Caiga, que eran mucho más divertidas que las mías.

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Sé bueno con tus becarios porque ellos serán tu reputación

Ha ocurrido algo fascinante: con la crisis (o «con la que está cayendo», ese eufemismo), se está destruyendo empleo neto, y por tanto ha aumentado el número de trabajadores disponibles que desean cada uno de los puestos existentes. Aquí sí ha funcionado la ley de la oferta y la demanda de tal manera que el valor del puesto de trabajo ha subido y, consiguientemente, el valor de los trabajadores, ha bajado: éstos se muestran -nos mostramos- dispuestos a trabajar por menos dinero, con menos derechos, y más horas, de forma que lo que ha sucedido es que la «mano invisible» ha funcionado como eficaz instrumento al servicio de la flexibilización de nuestro «rígido» mercado laboral.

Las empresas, todas, no han tardado en darse cuenta del asunto y aprietan tuercas por todas partes, pero claro, eso no sale gratis y como dice el viejo dicho castellano, lo barato sale caro y el dinero del mezquino hace dos veces el camino. He detectado varias cosas relacionadas con la reputación que muchas empresas deberían valorar antes de tomar a la ligera decisiones sobre personal. Hablo de la reputación. De la calidad no hablo hoy pero el bajón se nota, aunque en estos tiempos el precio de las cosas es casi el único valor que miramos en lo que compramos y contratamos, porque somos todos más pobres.

Una de esas cosas relacionadas con la reputación son los becarios: si contratas becarios, les pagas mal, los tratas peor y abusas de ellos, piensa que son jóvenes, hiperconectados, con mucho tiempo libre para pasar con sus muchos amigos. Y sobre todo, con un enorme futuro por delante en el que establecerán nuevas amistades, nuevas conexiones y tendrán nuevos empleos. En todos esos ámbitos, hablarán mal de la empresa o empresas que los explotaron. Y no sólo contarán lo que hiciste con ellos, sino todas tus miserias. Así que piensa si tus becarios son felices, si se sienten respetados y creen que están aprendiendo en lugar de ser tratados como mano de obra esclava, porque igual se convierten en prescriptores de tu marca. O hunden tu reputación.

Otra práctica relacionada con este tema son las ofertas de trabajo. Si tu empresa publica ofertas de trabajo en la que propone pagar a 5 euros la hora a un profesional con experiencia, proactivo y con habilidades comunicativas, piensa que cualquier día se te organiza un escrache en la puerta. O en Twitter. Puede ser que las muchas visitas que tu cochambrosa oferta ha tenido en Infojobs no se deban al interés que hay en la red por tus ofertas de trabajo, sino porque te están poniendo a caldo en alguna red social. Si tu oferta es anónima, si no se ve el nombre de la empresa que ofrece ese puesto de trabajo tan fatalmente pagado, piensa que quizá alguien acabe averiguándolo (no suele ser difícil) y entonces tendrás una verdadera crisis de reputación. Si tienes vergüenza, igual tienes hasta una crisis de bochorno: lo sabrás porque súbitamente te arderán las orejas.

Ah, y otra cosa: cuando tus responsables de Recursos Humanos vayan a insertar una oferta de empleo en LinkedIn, en Infojobs o en algún sitio similar, que cuiden varias cosas:

– la ortografía: he visto cosas que no creeríais.

– la redacción: gente que no sabe poner sujeto, verbo y predicado, en este orden, que no se meta a escribir frases subordinadas, que se lía.

– la descripción del puesto: si quieres un responsable de Comunicación Externa y Gestión Económica, piensa que, o lo uno, o lo otro. Ningún buen profesional económico financiero es experto en Comunicación Externa; si lo es, que me lo presenten; y si lo cree, que me diga qué se mete y dónde lo compra, que es bueno.

 

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Open de Tenis de Madrid. A cara de perro.

Me gusta el tenis, como me gustan otros deportes. Soy deportista y me gusta ver deporte además de practicarlo. Yo era muy fan de ir al Open/Master de Tenis de Madrid, pero dejé de ir por varias razones que, juntas, formaron una bola de indignación imposible de tragar.

La Caja Mágica se construyó en San Fermín, uno de los barrios más pobres y estigmatizados de Madrid, situado en el distrito de Usera. Entre los muchos y engolados discursos que se dieron en torno a la magna construcción de Dominique Perrault, el de disfrazar la millonaria inversión de «operación para el reequilibrio territorial» fue de los más repetidos. Colocar allí aquello suponía dignificar un espacio que hasta ese momento había sido un vertedero. Se suponía que la actividad cotidiana de la escuela de tenis y la extraordinaria de los torneos y conciertos iban a suponer una revitalización del barrio.

Pero llegamos a nuestro primer master de tenis y lo primero que vemos es que con tu entrada no puedes salir del recinto y volver a entrar. Eso nos obligaba a consumir dentro del recinto durante todo el día agua y víveres en lugar de salir a los bares de la zona, por lo que al año siguiente decidimos ir con bocadillos. Pero al año siguiente prohibieron también entrar con bocadillos y agua. Te registraban las mochilas a la entrada y tiraban a la basura todo lo que fuera comestible. Teníais que haber visto las maniobras para camuflar los sandwiches en la ropa, especialmente en la de los niños, porque los vigilantes de seguridad no los cacheaban -tampoco tenían autorización para cachear a un menor si el padre o la madre no lo permitía- y pasaban dentro mientras nos registraban a los mayores. Aquello a los críos les divertía, la verdad.

También conseguimos burlar la vigilancia lanzando mochilas enteras llenas de comida hacia arriba, en vertical, desde el parque del Manzanares hacia la pasarela de acceso, una vez pasados los controles de seguridad. ¿Por qué tanto empeño? ¿Era seguridad lo que se garantizaba impidiendo el acceso con unos sandwiches? No. Era el negocio de los puestos de comida basura a precios de aeropuerto. Habías pagado más de 20 o 25 euros por entrada y a eso había que añadir 4 euros más por un perrito caliente de infame calidad y dos euros o tres por una botella de algo para beber. No podías comprar refrescos de una marca porque el grupo rival había pagado un dineral en patrocinios por la exclusividad del suministro.

Aquí mi amiga Marisa y yo exhibiendo el tupper como un trofeo, un triunfo sobre la seguridad de la Caja Mágica.

Aquí mi amiga Marisa y yo en 2010, exhibiendo el tupper como un trofeo, un triunfo sobre la seguridad de la Caja Mágica.

¿Quién gestionaba (y gestiona) este desastre? La empresa municipal Madrid Espacios y Congresos. Que por cierto ofrecía a sus «vips» un pantagruélico cátering gratuito que conocimos por la narración del mismo que hacían algunos amigos invitados al banquete.

Es decir, que el Ayuntamiento que había gastado millones de dinero público en la construcción de una instalación para los JJOO pero justificada en la necesidad de revitalizar un barrio deprimido, convertía el recinto en una burbuja aislada del entorno al que pretendía revitalizar dejando a los comerciantes y bares de la zona con tres palmos de narices, igual de solos y estigmatizados que estaban antes de la inauguración de la dichosa caja. Mientras, comiendo a cara de perro, los vips que ni siquiera habían accedido a la Caja Mágica por el barrio de San Fermín -no vieron sus calles, sus casas, sus vecinos- se hinchaban de comer gratis habiendo entrado ya gratis a los partidos que podían ver en localidades preferentísimas pagadas por los muchos aficionados que sí abonábamos entrada, y que teníamos que pasar la comida escondida como si fuese la más peligrosa y prohibida de las sustancias.

A eso le sumamos que las instalaciones estuvieron vetadas a los vecinos durante años; que las pistas de pádel desaparecieron para dejar espacio a HRT que se ha pirado dejando un pufo de 800.000 euros; que tardaron una barbaridad en reponer las pistas de pádel dejando sólo la mitad de las que había antes; que la escuela de tenis apenas existe; que se cierra toda actividad un mes antes del open; que ya no hay piscina ni sauna ni baño turco ni yakuzzi de acceso público como había antes de que la escudería de F1 hiciera su famoso «sinpa«; que todo esto ha sido un timo de proporciones fabulosas al que sólo le ha faltado el trabajo esclavo como en época de las pirámides… Y ahí tenéis mi bola de indignación. Imposible de tragar.

La pobreza en San Fermín es lo normal. No hay ricos en San Fermín. Pero eres más pobre cuando vives delante de un escaparate de lujo como la Caja Mágica.

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La paradoja comunicacional de la pyme

Llevo algún tiempo trabajando como freelance en comunicación. En este tiempo, he elaborado propuestas para pequeñas y medianas empresas de gastronomía, servicios a la comunidad, automoción, formación… y he aprendido mucho. He detectado varios problemas que me han venido a convencer de dos cosas:

1) que en general, en Madrid (y supongo que en el resto de España, también), la pyme no está madura para la comunicación, principalmente por desconocimiento y por falta de preparación de sus responsables;

2) que por eso mismo es un mercado con enorme potencial si consigue salvarse de la bestial ofensiva que mantienen contra ellos los gobiernos y las grandes corporaciones. Y para salvarse, la comunicación será un elemento decisivo. Estratégico.

Una infografía vista en Pinterest sobre la relación de las pymes con las RRSS

Una infografía vista en Pinterest sobre la relación de las pymes con las RRSS

Sin ánimo de sentar cátedra en nada, voy a contar lo que he visto personalmente por si mi experiencia personal es útil a alguien. En primer lugar, voy a contaros cómo trabajo: una empresa entra en contacto conmigo bien porque me llama o bien porque me interesa trabajar con ellos y la llamo yo. Estudio de forma profesional lo que hacen, qué venden y dónde puedo resultar útil y les hago una propuesta para aprovechar al máximo sus recursos. No sólo económicos: me refiero a que si generan contenidos y no los están aprovechando, les explico cómo pueden hacerlo. Esas cosas.

Cuando presento un plan de comunicación a una pyme, normalmente recibo feedback muy positivo: les encanta lo que planteo y cómo lo presento, y aunque les parece que propongo un precio muy razonable para poner todo ello en marcha, suelen decir que no pueden gastarse esa cantidad. Da igual la cantidad que sea, siempre es el mal. Voy a intentar enumerar casos que muchos de vosotros reconoceréis si os dedicáis a esto.

– #paradoja1: La pyme familiar y tradicional, donde para ser gerente sólo hace falta ser hijo del dueño sin más preparación que esa. Ahí normalmente no hay dinero para pagar un plan de comunicación y márketing pero sí para soltar 3.000 euros por una página de publicidad en papel sin pedir retorno alguno. La fe mueve montañas, de dinero. Con ver el anuncio impreso, se conforman. El responsable de la decisión actúa según el siguiente principio: «Hacemos lo que hemos hecho toda la vida y si me equivoco, no se nota». Equivocarse con una apuesta nueva es un riesgo que no quiere asumir nadie en la empresa. Esto pasa mucho y no sólo en pymes, sino en grandes compañías y en empresas públicas.

– #paradoja2: La empresa también de poco tamaño pero enorme potencial (por sus contenidos, por su posible mercado, por su escalabilidad, por mil motivos) cuyos responsables no tienen ninguna formación en comunicación pero sí están muy cualificados en otras cosas, lo que les convierte en clientes habituales de la comunicación (leen prensa, prensa extranjera incluso, blogs especializados, usan las redes sociales, etc.). Este manejo de servicios relacionados con la comunicación les lleva a creer que también saben hacerla. En estos casos el responsable piensa: como no sé hacer esto pero tiene que salir bien porque estoy dándomelas de experto, suelto miles de euros a una gran agencia que me lo soluciona todo, pero no asumo el riesgo de contratar a un consultor freelance no sea que me equivoque y quede en evidencia. Aquí nos encontramos con un cliente pequeño de una agencia grande que podría ser tratado por un consultor freelance como un cliente grande de una agencia pequeña. Si sabéis leer, no hace falta que sea más explícita. Y si alguien necesita explicación, que me la pida en comentarios. No quiero extenderme mucho.

– #paradoja3: Es una variante de las anteriores, pero aplicable a cualquier pyme por muy ignorante que sea su propietario/gerente. Mejor dicho: es más aplicable cuanto más ignorante sea el dueño. Cuando no sé nada de comunicación, mi único criterio objetivo para saber si algo es bueno o malo es el precio. Ergo contrato lo más caro. Que como todo el mundo sabe, no siempre es lo mejor. Os sonará aquello de que el necio confunde valor y precio, y otros ejemplos del refranero popular. Y aquí soy especialmente dura porque me encuentro con esto continuamente y no sólo en mi trabajo, sino en la vida. Gente que no sabe qué colegio elegir para sus hijos porque no tiene idea de qué educación quiere, se va al más caro que pueda pagar porque el único elemento objetivo que tiene para juzgar la calidad de la enseñanza es el precio. Y así con todo.

Un cupón hecho por la CM de la clínica y publicado en FB sin depender de terceros.

Un cupón hecho por la CM de la clínica y publicado en FB sin depender de terceros.

– #paradoja4: O paradoja de los cupones. Muchas empresas pequeñas, en especial las de la hostelería, deciden entrar en la dinámica del cupón sin pensar en los costes, sin evaluar que quizá ese dinero (el que les cuesta la operación, entre el descuento, las condiciones leoninas, la comisión de la web de cupones, etc.) podrían invertirlo en un profesional bien entrenado, comprometido, y en una estrategia diferenciada que no dependa de terceros. Conocí un caso en el que un restaurante estaba harto de que siguiera apareciendo una oferta suya caducada en el caché de Google, y la gente la siguiera reclamando. La paradoja aquí es que «tengo poco dinero pero puedo rebajar mi precio, y gasto en descuentos lo que no he sabido gastar en comunicación». A la larga, al cliente que busca chollo no lo fidelizas en la vida, y al que podrías fidelizar y convertir en prescriptor, no llegas porque no sabes hacerlo.

– #paradoja5: Si antes decíamos que los que no saben de comunicación pero creen que sí se gastan miles de euros porque los tienen y porque confunden valor y precio, ahora vamos a hablar del caso contrario: como no tengo dinero, no me lo puedo gastar en grandes consultoras, pero le doy el twitter y el facebook a mi sobrino, a mi amigo, a mi pariente más friki, que él me lo lleva gratis o por las copas, en lugar de contar con un profesional. O contrato por 35 euros al mes un community manager «low cost». Al cabo del tiempo -no mucho- no les dará resultado y lo dejarán. Pero llegarás tú a explicarles que esas herramientas son buenas en una estrategia mínimamente trabajada, y te contestarán: «Huy, qué va, yo ya tuve twitter o facebook y no funcionó». El resultado de estas prácticas es convertir el universo pyme en «tierra quemada» para la comunicación porque la hicieron (o creyeron que la hacían) y no les dio retorno (no digo de la inversión porque realmente no invirtieron nada o casi nada).

Al final, me ha quedado un post un poco duro, pero me gustaría que las pymes comprendieran que la comunicación puede ser la inversión más rentable de su vida y quizá la única que estén a tiempo de hacer para salvarse. Si se la encargan a un buen profesional siempre les va a salir más barato que no hacer nada.

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La Justicia declara improcedente el ERE de Telemadrid

Acaba de salir: calentita, la sentencia que declara improcedente el ERE de Telemadrid (ERE que ha supuesto el despido de más de 800 trabajadores, en gran parte, gente con su oposición y todo: un aviso para navegantes) subraya que «no es suficiente para acreditar la causa extintiva con acreditar una reducción en el presupuesto, que es insuficiente y congénito a un servicio público, por lo que se ha podido constatar, una reducción presupuestaria, entre un 5% a 10% , no parece pueda justificar la idoneidad de la medida extintiva. En consecuencia procede declarar no ajustada a derecho la decisión extintiva adoptada por las demandadas a no haberse acreditado la concurrencia de la causa legal indicada en la comunicación».

Entiendo que lo que quiere decir ese críptico y horrible lenguaje jurídico es que no basta para echar a la gente el que sea insostenible una empresa a la que bajas la asignación presupuestaria. Claro, así cualquiera.

Contra la sentencia cabe aún recurso de casación. Veremos.

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