Archivo de la categoría: Sobre Madrid

La zona VIP: el otro lado

Mesa tipo del pabellón París Detalle de la mesa tipo Sushi Mil y una cocinas. Dulces Carving Station Kiosco de tapas Zona Quesos Franceses Zona gastro Sol y sombra Gente VIP Gente VIP Puros gratis, con recomendación para maridar Zona Chivas (muy celebrado, el rebujito de Chivas con lima) Terraza con la caja al fondo. Animación en la zona exterior VIP Amenas zonas de sombra. Aspecto exterior de la zona VIP, junto al lago. Gloriosa errata que encantará a los tudelanos

Parece que ha habido cierto interés con este post mío de hace un año; en gran medida, gracias al retuit de Antonio Martínez Ron, indignado como yo por cómo se gestionan los eventos deportivos en España. No digo que en otros países se haga mejor o peor, que no lo sé. Pero sí creo que aquí no se hace bien, y si fuera se hace igual, podríamos empezar a cambiar las cosas. Quizá nos imitaran.
Bien, yo este año he estado en la zona VIP (de gorra, claro) y sin ningún complejo, porque considero más que pagada mi entrada a las compañías eléctricas, las aseguradoras, las telecos, etc. que compran a la organización del Máster un palco VIP para sus compromisos. Yo era uno de esos compromisos, y pensé que documentar lo que hay al otro lado de la barrera para los VIP era buena manera de devolver el favor a quienes han pagado por muy diversas vías (impuestos, déficit de tarifa, etc.) mi almuerzo del día 2 de mayo.

Bien, como podéis ver, la zona VIP tiene una terraza en la que puedes degustar de manera completamente gratuita diversas bebidas, comidas y hasta puros. Sin límite. Hay zonas de sombra, espacios amables a la orilla del lago de la Caja Mágica, y barra libre de casi todo lo que se os ocurra. Abrió sobre la una de la tarde y estuvo abierta todo el día. Algo después se abrió la zona de restaurantes. Los pabellones restaurante, con nombres de ciudades tenísticas (París, Londres, Melbourne,…), tenían dos pisos y estaban comunicados por dentro, de forma que aunque tuvieras mesa en el pabellón París, podías ir a por un plato de la barbacoa de Melbourne y traértelo a la mesa. Era un paseo y llegaba todo frío, pero aún así a veces merecía la pena.

Lo malo de esos espacios es que no tenían ventanas y resultaban un tanto oscuros y claustrofóbicos, sobre todo en comparación con la terraza. Me habían ponderado mucho la comida pero realmente no era para tanto, aunque comparada con la comida-basura a la que tienen acceso los asistentes no-vip, resultaba ser gloria bendita.

Aquí tenéis dos enlaces sobre la zona VIP, una de El Confidencial y otra, con vídeo, en La Sexta.

Con respecto a cómo la Caja Mágica debería cambiar su enfoque y abrirse un poco más al barrio en el que está, creando verdadero ambiente y no sólo problemas de aparcamiento durante los eventos, creo que voy a contestar aquí a algunos comentarios recibidos en mi post del año pasado. Yo no pretendo que se permita entrar y salir sin control al evento, sino que puedas, con tu entrada, salir y entrar, si te apetece, para comer fuera. En tu casa o en los bares de San Fermín, que te ponen tapa con la caña. Lo contrario es muy poco liberal: si tan convencido de que tu oferta de restauración dentro de la Caja es tan buena, ¿qué miedo hay a dejar elegir a la gente?

Por cierto. No sé si este año se podía comprar o no Coca Cola dentro del recinto. Pero desde que Schweppes patrocina el magno evento, hasta el último año en fui pagando mi entrada no-VIP, las marcas asociadas a Coca Cola (Fanta, Acuarius, Nestea, etc.) no se servían en la Caja Mágica. Lo cual seguramente no conocían los trabajadores que se manifestaron el día de la final del Máster a las puertas del mismo, por el Camino de Perales. Que, por cierto, es el opuesto al parking de los VIP.

 

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Burrocracia

Hace unos días, tuve la suerte de conocer a David Castro, el valiente creador de Cervezas La Cibeles. Charlé con él en el Mercado de la Cámara Agraria de Madrid, que cada primer sábado de mes trae a la capital joyas gastronómicas de toda la región (verduras, quesos, panes, miel, aceitunas, aceites, vinos, carnes, dulces, y cervezas). Días después, el 11 de marzo, lo entrevisté en el programa de radio que hago en Getafe Voz (hace un par de semanas que volví a la radio comunitaria, y sigue siendo hermosa y pobre) sobre lo que yo llamo “emprendimiento responsable”, AKA emprendimiento “realista” o “pesimista”.

Cervezas la CibelesCasi al final de la entrevista, le pregunté por las ayudas de las administraciones a los emprendedores: “La Administración te echa una mano por un lado y te la quita por otro”, me dijo, “nosotros estábamos en una pequeña fábrica en el Ventorro del Cano y por suerte la fábrica se nos quedó pequeña. Nos hemos movido de municipio a una fábrica más grande, y por cambiar de sitio, sin cambiar ni un sólo tornillo, nos han pedido 15.000 euros en concepto de licencia de actividad”.

¿Os hacéis idea de cuántas cervezas hay que hacer y que vender para ganar 15.000 euros?

Y añadió: “La gente no se da cuenta de dónde estamos viviendo. Si por ejemplo cambio la caldera, resulta que tengo que homologar otra vez TODA la instalación y eso me vale otros 6.000 euros. ¡Hay tanta burrocracia (sic) en este país donde la ventanilla única es mentira..! Tenemos que estar más preocupados de estas cosas, cuando lo realmente importante es vender, generar un ecosistema laboral y sobrevivir”.

David Castro. Cervecero artesano.

David Castro. Cervecero artesano.

Le dije que lo que me estaba contando era impropio de un mundo supuestamente globalizado. Y que en Europa, un mercado en el que no hay aranceles, resultaba chocante que cambiar de municipio pagara aranceles altísimos en diversas formas (homologaciones, licencias, etc.).

“Mira”, siguió, aunque se echaba el tiempo encima, “me pidieron dar una charla en Tokio sobre el mercado de la cerveza en España. Y yo les contaba que lo primero de lo que tienes que preocuparte en España no es de vender, sino de que no te hundan el negocio. Porque cualquier tontería de estas puede suponer que lo hayas perdido todo. Toda tu inversión, todo tu esfuerzo. Eso es lo que te da miedo al irte a la cama, que cuando te levantes tengas una persona en la puerta de Sanidad, de Medio Ambiente, de Impuestos Especiales… que primero te haga perder toda la mañana, porque los tienes que atender, y segundo que  te vengan a sancionar o a poner una zancadilla. Eso es lo realmente preocupante para el emprendedor”.
Así hablaba un hombre que ama lo que hace, que ama su país y hace un esfuerzo en buscar materias primas y materiales (cereales, lúpulos, tapón corona, cajas, calderos) en lugares como Guadalajara, Villaverde, León, Albacete, porque está en su filosofía crear riqueza a su alrededor y garantizar la mayor frescura posible en su cerveza artesana.
Le va bien. Ojalá le vaya mucho mejor aún. A él y a miles como él. Que les vaya bien es necesario para contrarrestar a tanta gente gris dispuesta a atosigar al prójimo con la ley en la mano y sin haber tenido nunca una sola idea propia en la cabeza.
Os dejo el programa completo aquí por si queréis escuchar la entrevista íntegra.

http://www.ivoox.com/gesto-voz-una-cervecita-11032014_md_2909827_1.mp3″ Ir a descargar

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Open de Tenis de Madrid. A cara de perro.

Me gusta el tenis, como me gustan otros deportes. Soy deportista y me gusta ver deporte además de practicarlo. Yo era muy fan de ir al Open/Master de Tenis de Madrid, pero dejé de ir por varias razones que, juntas, formaron una bola de indignación imposible de tragar.

La Caja Mágica se construyó en San Fermín, uno de los barrios más pobres y estigmatizados de Madrid, situado en el distrito de Usera. Entre los muchos y engolados discursos que se dieron en torno a la magna construcción de Dominique Perrault, el de disfrazar la millonaria inversión de “operación para el reequilibrio territorial” fue de los más repetidos. Colocar allí aquello suponía dignificar un espacio que hasta ese momento había sido un vertedero. Se suponía que la actividad cotidiana de la escuela de tenis y la extraordinaria de los torneos y conciertos iban a suponer una revitalización del barrio.

Pero llegamos a nuestro primer master de tenis y lo primero que vemos es que con tu entrada no puedes salir del recinto y volver a entrar. Eso nos obligaba a consumir dentro del recinto durante todo el día agua y víveres en lugar de salir a los bares de la zona, por lo que al año siguiente decidimos ir con bocadillos. Pero al año siguiente prohibieron también entrar con bocadillos y agua. Te registraban las mochilas a la entrada y tiraban a la basura todo lo que fuera comestible. Teníais que haber visto las maniobras para camuflar los sandwiches en la ropa, especialmente en la de los niños, porque los vigilantes de seguridad no los cacheaban -tampoco tenían autorización para cachear a un menor si el padre o la madre no lo permitía- y pasaban dentro mientras nos registraban a los mayores. Aquello a los críos les divertía, la verdad.

También conseguimos burlar la vigilancia lanzando mochilas enteras llenas de comida hacia arriba, en vertical, desde el parque del Manzanares hacia la pasarela de acceso, una vez pasados los controles de seguridad. ¿Por qué tanto empeño? ¿Era seguridad lo que se garantizaba impidiendo el acceso con unos sandwiches? No. Era el negocio de los puestos de comida basura a precios de aeropuerto. Habías pagado más de 20 o 25 euros por entrada y a eso había que añadir 4 euros más por un perrito caliente de infame calidad y dos euros o tres por una botella de algo para beber. No podías comprar refrescos de una marca porque el grupo rival había pagado un dineral en patrocinios por la exclusividad del suministro.

Aquí mi amiga Marisa y yo exhibiendo el tupper como un trofeo, un triunfo sobre la seguridad de la Caja Mágica.

Aquí mi amiga Marisa y yo en 2010, exhibiendo el tupper como un trofeo, un triunfo sobre la seguridad de la Caja Mágica.

¿Quién gestionaba (y gestiona) este desastre? La empresa municipal Madrid Espacios y Congresos. Que por cierto ofrecía a sus “vips” un pantagruélico cátering gratuito que conocimos por la narración del mismo que hacían algunos amigos invitados al banquete.

Es decir, que el Ayuntamiento que había gastado millones de dinero público en la construcción de una instalación para los JJOO pero justificada en la necesidad de revitalizar un barrio deprimido, convertía el recinto en una burbuja aislada del entorno al que pretendía revitalizar dejando a los comerciantes y bares de la zona con tres palmos de narices, igual de solos y estigmatizados que estaban antes de la inauguración de la dichosa caja. Mientras, comiendo a cara de perro, los vips que ni siquiera habían accedido a la Caja Mágica por el barrio de San Fermín -no vieron sus calles, sus casas, sus vecinos- se hinchaban de comer gratis habiendo entrado ya gratis a los partidos que podían ver en localidades preferentísimas pagadas por los muchos aficionados que sí abonábamos entrada, y que teníamos que pasar la comida escondida como si fuese la más peligrosa y prohibida de las sustancias.

A eso le sumamos que las instalaciones estuvieron vetadas a los vecinos durante años; que las pistas de pádel desaparecieron para dejar espacio a HRT que se ha pirado dejando un pufo de 800.000 euros; que tardaron una barbaridad en reponer las pistas de pádel dejando sólo la mitad de las que había antes; que la escuela de tenis apenas existe; que se cierra toda actividad un mes antes del open; que ya no hay piscina ni sauna ni baño turco ni yakuzzi de acceso público como había antes de que la escudería de F1 hiciera su famoso “sinpa“; que todo esto ha sido un timo de proporciones fabulosas al que sólo le ha faltado el trabajo esclavo como en época de las pirámides… Y ahí tenéis mi bola de indignación. Imposible de tragar.

La pobreza en San Fermín es lo normal. No hay ricos en San Fermín. Pero eres más pobre cuando vives delante de un escaparate de lujo como la Caja Mágica.

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La Justicia declara improcedente el ERE de Telemadrid

Acaba de salir: calentita, la sentencia que declara improcedente el ERE de Telemadrid (ERE que ha supuesto el despido de más de 800 trabajadores, en gran parte, gente con su oposición y todo: un aviso para navegantes) subraya que “no es suficiente para acreditar la causa extintiva con acreditar una reducción en el presupuesto, que es insuficiente y congénito a un servicio público, por lo que se ha podido constatar, una reducción presupuestaria, entre un 5% a 10% , no parece pueda justificar la idoneidad de la medida extintiva. En consecuencia procede declarar no ajustada a derecho la decisión extintiva adoptada por las demandadas a no haberse acreditado la concurrencia de la causa legal indicada en la comunicación”.

Entiendo que lo que quiere decir ese críptico y horrible lenguaje jurídico es que no basta para echar a la gente el que sea insostenible una empresa a la que bajas la asignación presupuestaria. Claro, así cualquiera.

Contra la sentencia cabe aún recurso de casación. Veremos.

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La noche socialista es larga

Joaquín Leguina y José Acosta, en una imagen de 1990.

Joaquín Leguina y José Acosta, en una imagen de 1990 con la que el diario El Mundo ilustraba un reportaje de 2010 sobre los “20 años de guerra de guerrillas en la FSM”.

Nunca he ocultado mis opiniones. Ni antes en la calle ni ahora en Internet. Quien quiera conocerme, cuanto antes sepa quién soy, mejor para los dos. No tengo más dobleces que las que permiten una saludable vida familiar y social.

Pero suelo escribir poco de política en el blog, y hoy voy a hacerlo, como se adivina por el título del post. La frase de “la noche socialista es larga” viene de antiguo y aunque no sé su origen, sí recuerdo que se me quedó grabada en el congreso de la Federación Socialista Madrileña (ahora Partido Socialista de Madrid) de Alcorcón en 1997. Entonces estábamos cubriendo aquello algunos periodistas como Francisco Javier Barroso (El País), Javier Chivite (entonces COPE) y la que suscribe, por entonces también en la cadena obispal. Sé que se me olvidan compañeros, y perdonadme los que os sintáis postergados, pero la anécdota concierne a los que aquí menciono.

Se presentaron tres listas a aquel tumultuoso cónclave: la renovadora, encabezada por Jaime Lissavetzky, la “guerrista” o acostista, encabezada por José Acosta, y a última hora la de Izquierda Socialista, una candidatura encabezada por Antonio García Santesmases. Como un trasunto de cualquier congreso del PSOE a nivel nacional, aquél de la FSM en el Teatro Buero Vallejo de Alcorcón tenía los equilibrios muy justos entre las dos candidaturas más fuertes (Lissavetzky y Acosta) y al aparecer la tercera lista se complicaron bastante los planes. Sobre todo para los “alcaldes del Sur”, que ejercían el papel de “barones territoriales” pero a nivel regional, en la Comunidad de Madrid. Los papeles se repartían como si el congreso regional fuera una especie de reproducción a escala de lo que pasaba en el PSOE a nivel nacional. En vez de “barones”, aquí teníamos alcaldes del “cinturón rojo”. El objetivo era dar al PSOE la victoria en las elecciones municipales y autonómicas de 1999.

De aquel congreso recuerdo que las negociaciones se prolongaban hasta la madrugada. Los compañeros como Chivite y Barroso tenían la suerte de compartir el aseo de los delegados varones, que eran los que partían el bacalao. En ese momento de intimidad en que los señores mean de cara a la pared uno junto a otro como si no estuvieran sacándose allí la chorra, los compañeros se permitían departir con los delegados sobre el devenir de las negociaciones. En uno de los recesos, cuando la noche se hacía eterna y ya no sabíamos qué contar en los boletines horarios, Juan Barranco salió al baño y allí le asaltó Chivite con la pregunta de si quedaba mucho para llegar a un acuerdo. “La noche socialista es larga”, les dijo. Y ahí nació para mí esa frase, que seguimos utilizando cuando se tercia, porque se siguen produciendo situaciones similares a las que les viene la frase muy bien traída.

Las mujeres no podíamos sacar esos jugosos titulares del aseo porque la única mujer que pintó algo noticiable en aquél congreso fue Cristina Alberdi: casi a última hora, decidió que se ofrecía -¡se ofrecía!- para presidir la FSM con Lissavetzky de secretario general, aunque todos pensábamos que aspiraba en realidad a ser alcaldesa de Madrid.

La noche terminó sin acuerdo: los alcaldes del sur (que eran los que podían, con sus delegados, determinar si la balanza de la FSM caía del lado acostista o del lado renovador; Santesmases solo no podía) no se decidieron. Y entonces apareció, el domingo por la mañana, Felipe González. Señaló con su dedo a Lissavetzky, y como Dios, dijo: “este es mi hijo, el bienamado”. Los alcaldes dijeron “amén” y el congreso terminó.

Pero la noche socialista, que como digo es larga, no terminó. En Madrid la noche socialista apenas acababa de empezar.

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